El pato es una de las carnes más apreciadas en la gastronomía por su sabor intenso y su piel crujiente. En esta receta, una salsa de cereza y pimienta negra aporta el equilibrio perfecto entre notas dulces, ácidas y especiadas, convirtiendo el plato en una excelente opción para una cena especial.
Ingredientes (4 porciones)
Para el pato
- 2 pechugas de pato con piel
- Sal de mar
- Pimienta negra recién molida
Para la salsa
- 1 taza de cerezas deshuesadas (frescas o congeladas)
- ½ taza de vino tinto
- 2 cucharadas de miel
- 1 cucharada de vinagre balsámico
- 1 cucharadita de pimienta negra recién molida
- 1 cucharada de mantequilla
Preparación
Haz cortes superficiales en la piel de las pechugas formando un patrón de rombos, procurando no llegar a la carne. Sazona con sal y pimienta por ambos lados.
Coloca las pechugas en un sartén frío con la piel hacia abajo y cocina a fuego medio durante 8 a 10 minutos para que la grasa se funda lentamente y la piel quede dorada y crujiente. Voltea el pato y cocina de 3 a 5 minutos más, según el punto de cocción deseado. Retira del sartén y deja reposar cinco minutos antes de rebanar.
Para la salsa, coloca en una cacerola las cerezas, el vino tinto, la miel, el vinagre balsámico y la pimienta negra. Cocina a fuego medio hasta que el líquido reduzca y las cerezas estén suaves. Incorpora la mantequilla al final para darle brillo y una textura sedosa.
Rebana las pechugas de pato y sirve con la salsa caliente por encima. Acompaña con puré de papa, verduras asadas o una ensalada de hojas verdes.
La intensidad del pato encuentra un gran aliado en la cereza, cuya acidez natural equilibra la riqueza de la carne. Es una receta elegante que demuestra cómo unos cuantos ingredientes bien armonizados pueden ofrecer un resultado digno de un restaurante.
