Crujiente por fuera, cremoso por dentro y cubierto por una capa de queso recién gratinado. El Croque Monsieur demuestra que un sándwich puede convertirse en un plato completo cuando cada ingrediente recibe un poco más de atención.
Este clásico francés combina pan, jamón, queso y salsa bechamel antes de pasar por el horno. El resultado es contundente, reconfortante y perfecto para un desayuno tardío, una comida informal o una cena sencilla.
El Secreto Está en el Gratinado
Aunque existen distintas versiones, un buen Croque Monsieur necesita equilibrio. El pan debe quedar tostado sin secarse, el jamón aportar salinidad y la bechamel mantenerse cremosa. Finalmente, el queso gratinado crea esa superficie dorada que caracteriza al plato.
El Gruyère es una de las opciones tradicionales, aunque también puede utilizarse Emmental o combinar ambos.
Receta de Croque Monsieur Gratinado
Porciones: 2
Tiempo aproximado: 30 minutos
Ingredientes
- 4 rebanadas de pan de caja grueso
- 4 rebanadas de jamón
- 120 g de queso Gruyère rallado
- 1 cucharada de mantequilla
- Mostaza Dijon al gusto
Para la bechamel:
- 1 cucharada de mantequilla
- 1 cucharada de harina
- ¾ taza de leche
- Una pizca de nuez moscada
- Sal y pimienta
Preparación
- Derrite la mantequilla de la bechamel, incorpora la harina y cocina durante un minuto. Añade la leche poco a poco mientras mezclas hasta obtener una salsa cremosa. Sazona con nuez moscada, sal y pimienta.
- Unta ligeramente el pan con mostaza Dijon. Agrega jamón, una parte del Gruyère y cierra los sándwiches.
- Derrite un poco de mantequilla en una sartén y dora los sándwiches por ambos lados.
- Colócalos en una charola, cubre cada uno con bechamel y termina con el resto del queso rallado.
- Gratina en el horno a temperatura alta durante unos minutos, hasta que el queso esté fundido, burbujeante y ligeramente dorado.
Un Clásico que Sigue Funcionando
El encanto del Croque Monsieur está precisamente en elevar ingredientes cotidianos sin complicarlos demasiado. Pan tostado, jamón, queso y una buena bechamel son suficientes para construir uno de los sándwiches más reconocibles de la cocina francesa.
Y para quienes quieran llevarlo un paso más allá, basta colocar un huevo encima para transformarlo en otro clásico: el Croque Madame.
