El pastel invertido de piña es uno de esos postres que nunca pasan de moda. Su mezcla de fruta caramelizada, mantequilla y masa esponjosa lo convierte en un favorito atemporal. En esta versión, las especias de otoño —canela, nuez moscada y jengibre— aportan calidez y profundidad, transformando un clásico en un postre más fragante, complejo y perfecto para los meses fríos.
Ingredientes (8 porciones)
Para la capa de piña
- 4 cdas de mantequilla
- 1/2 taza de azúcar mascabado
- 6–8 rebanadas de piña natural
- Cerezas en almíbar (opcional)
Para el pastel
- 1 1/2 tazas de harina
- 1 cdita de polvo para hornear
- 1/2 cdita de canela
- 1/4 cdita de nuez moscada
- 1/4 cdita de jengibre en polvo
- 1/4 cdita de sal
- 1/2 taza de mantequilla a temperatura ambiente
- 3/4 taza de azúcar
- 2 huevos
- 1 cdita de vainilla
- 1/2 taza de leche
Preparación
1. Caramelizar la base
Derrite la mantequilla con el azúcar mascabado en un sartén o molde apto para horno. Mezcla hasta obtener un caramelo espeso. Acomoda las rebanadas de piña encima y, si deseas, coloca una cereza en el centro de cada una.
2. Preparar la masa
Mezcla harina, polvo para hornear, canela, nuez moscada, jengibre y sal.
En otro bowl, bate la mantequilla con el azúcar hasta esponjar. Agrega los huevos uno a uno, seguido de la vainilla. Incorpora los secos alternando con la leche hasta formar una masa homogénea.
3. Hornear
Vierte la masa sobre la piña y alisa la superficie. Hornea a 180 °C durante 35–40 minutos o hasta que un palillo salga limpio. Deja reposar 10 minutos antes de desmoldar para revelar la superficie caramelizada de fruta.
Resultado
Un pastel húmedo, cálido y aromático, donde la piña caramelizada se funde con notas especiadas que evocan el otoño. Ideal para acompañar con café, helado de vainilla o un toque de crema batida.
