La pasta al limón con parmesano y pimienta negra demuestra que la cocina italiana no necesita listas interminables de ingredientes para generar profundidad. Con pocos elementos —pasta, limón, queso y buena técnica— se logra un plato brillante, cremoso y perfectamente balanceado.
El secreto está en la emulsión. El jugo y la ralladura de limón aportan frescura y acidez; el parmesano suma salinidad y cuerpo; la pimienta negra añade carácter; y el agua de cocción liga todo en una salsa sedosa sin necesidad de crema.
Es una receta ideal para entender cómo funciona el balance entre grasa, acidez y sal.
Receta de Pasta al Limón
Ingredientes (2–3 porciones)
- 250 g de pasta larga (spaghetti o linguine)
- 2 cdas de mantequilla o aceite de oliva
- Ralladura de 1 limón
- 2–3 cdas de jugo de limón fresco
- ¾ taza de parmesano rallado fino
- ½ cdita de pimienta negra recién molida
- Sal al gusto
- ½ taza de agua de cocción de la pasta
Preparación
Cuece la pasta en abundante agua con sal hasta que esté al dente. Reserva media taza del agua de cocción antes de escurrir.
En una sartén amplia, derrite la mantequilla a fuego bajo. Agrega la ralladura y el jugo de limón. Incorpora la pasta caliente y mezcla.
Añade el parmesano poco a poco junto con un poco del agua reservada, moviendo constantemente hasta formar una emulsión cremosa que cubra la pasta sin quedar líquida.
Termina con pimienta negra recién molida y ajusta de sal si es necesario.
La clave es no cocinar demasiado el limón ni el queso; el calor residual basta para integrar todo y mantener el perfil fresco.
Una receta simple en apariencia, pero rica en técnica y equilibrio.
