La Ciudad de México se ha consolidado como uno de los escenarios más interesantes para la gastronomía oriental en Latinoamérica. Más allá de lo popular, hoy conviven cocinas profundamente tradicionales con propuestas de autor que reinterpretan sabores de Asia con técnica impecable y producto de alto nivel. Estos son algunos de los restaurantes que mejor representan esa diversidad.
Sud 777
Aunque no es exclusivamente oriental, Sud 777 ha incorporado técnicas, fermentos y productos asiáticos dentro de una visión vegetal y contemporánea. Su aproximación es sutil, precisa y conceptual, ideal para quienes buscan una lectura moderna de Asia desde México.
Ling Ling
Cocina asiática moderna con énfasis en sabores panasiáticos. Aquí conviven influencias chinas, japonesas y tailandesas en platillos diseñados para compartir, con una estética sofisticada y ejecución constante.
Rokai
Uno de los referentes de la cocina japonesa tradicional en la ciudad. Rokai apuesta por el producto, el respeto a la técnica y un ambiente íntimo que recuerda a los izakayas de Tokio. Ideal para quienes buscan una experiencia auténtica.
Hunan
Especializado en cocina china de alto nivel, Hunan ofrece sabores profundos, técnicas clásicas y platillos que se alejan del estereotipo occidentalizado. Una referencia obligada para entender la cocina china contemporánea en México.
Wan Wan Sakaba
Un izakaya moderno que combina informalidad con gran técnica. Brochetas, arroces, fideos y pequeños platos que capturan el espíritu cotidiano de la cocina japonesa, con excelente ejecución y ambiente relajado.
Nudo Negro
Fusión asiática con una fuerte identidad urbana. Aquí se mezclan referencias de Corea, China y Japón en platillos intensos, especiados y contemporáneos, pensados para un público curioso y abierto a nuevas combinaciones.
La escena oriental en la CDMX hoy
La cocina oriental en la ciudad ya no se limita a reproducir recetas: interpreta, dialoga y evoluciona. Chefs, bartenders y cocinas abiertas han convertido estos restaurantes en espacios donde tradición y modernidad conviven sin conflicto, ampliando el panorama gastronómico de la capital.
